Representación femenina: el Test de Bechdel

¿Qué tienen en común El Señor de los Anillos, Star Wars y Toy Story? Todas ellas son consideradas como películas de éxito y de culto, e incluso algunas tienen premios Oscar para respaldar esa postura. Son buenos filmes, coherentes argumentalmente, emotivos y atrayentes.

Galadriel (Cate Blanchett) en “El Señor de los Anillos”

Sin embargo, todas estas galardonadas películas se caracterizan por una carencia de verdadera representación femenina.

Más allá de lo que puedan creer los cineastas actuales, introducir uno o dos personajes femeninos en una película o serie no supone una representación femenina real. Equivale a introducir un personaje asiático y uno negro para que esté cubierta de forma mediocre la “representación de todas las razas”. Es sólo para “quedar bien” y no ser juzgados por la sociedad.

Las mujeres alcanzan el 50% de la población mundial, por lo que sería normal deducir que la mitad de un elenco de personajes en una película o serie fuesen mujeres. Pero esto es tristemente falso.

La representación femenina real es escasa en la ficción audiovisual y muy pocos guionistas y directores se atreven con un buen reparto de mujeres.

El Test de Bechdel

“Invasion of the Dykes To Watch Out For”, de Alison Bechdel.

En 1983, Alison Bechdel publicó una tira cómica llamada Unas bollos de cuidado (o en inglés, Dykes to watch out For), una de las primeras representaciones modernas de la figura femenina lésbica. En 1985, nació el llamado Test de Bechdel en este cómic, inspirado por Liz Wallace, amiga de la autora.

El Test de Bechdel (o The Rule) es un sencillo parámetro para evaluar si una película realmente posee representación femenina. Hay que tener en cuenta que no se trata de una pauta para clasificar un filme de feminista o no, sino para estudiar si hay una buena representación femenina.

El Test consiste de tres reglas:

  1. Debe haber al menos dos personajes femeninos con nombre.
  2. Dichos personajes deben entablar una conversación a lo largo de la historia.
  3. Esa conversación no puede tratar sobre un personaje masculino, sea cual sea su relación con los personajes femeninos.

Anita Sarkeesian, administradora de Feminist Frequency, establece además un pequeño detalle: los personajes femeninos deben interactuar durante al menos 60 segundos a lo largo de la película, y no entablar una conversación nimia de uno o dos segundos.

Si utilizamos este Test para evaluar nuestras películas favoritas, nos daremos cuenta de que muy pocas (o peor, ninguna) consigue aprobarlo. Lamentablemente, volvemos a llegar a la conclusión expuesta por Laura Mulvey: el mundo del cine se cimienta sobre una Teoría Falocéntrica, en el que pesa la figura del hombre por encima de la de la mujer.

El personaje de Jessie (voz por Joan Cusack) en “Toy Story 2”

No podemos esperar que todas las películas superen el Test de Bechdel. Algunas nunca podría hacerlo, como es el caso de El Señor de los Anillos, ya que se trata de una adaptación de la literatura, escrita en un contexto histórico diferente al nuestro. Pero sí deberíamos esperar que todas las películas actuales tuvieran como meta el superar tres simples reglas para representar como es debido a un estrato social tan extenso como es el de la mujer.

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