Solteras y fabulosas

Tras una agotadora semana, ¿qué mejor forma de disfrutar de una tarde de domingo que con un buen maratón de tu serie favorita? Eso mismo pensé yo. De este modo, decidí visionar diversos capítulos de ‘Sexo en Nueva York’ (‘Sex & The City’). Curiosamente, cada vez que veo la serie de HBO me entran unas irrefrenables ganas de escribir… Sin embargo, nunca pensé que fuera para poner en tela de juicio el papel que ocupa la mujer en esta ficción… y más teniendo en cuenta que está basada en la novela de una escritora, Candace Bushnell, y que sus protagonistas son todas, y reitero todas, mujeres.

Carrie Bradshaw (Sarah Jessica Parker), Charlotte York (Kristin Davis), Miranda Hobbes (Cynthia Nixon) y Samantha Jones (Kim Cattrall) son un grupo de amigas de 36 a 46 años. Son fuertes, seguras de sí mismas e independientes, o al menos, eso es lo que venden los guionistas de la serie. De hecho, así es como se califican ellas mismas, llegando a autodenominarse “solteras y fabulosas” en alguna ocasión. Sin embargo, la cruda realidad es que, a lo largo de la serie, las parejas de las mismas, los matrimonios, bebés o perros no faltan.

Miranda, Samantha, Carrie y Charlotte (de izquierda a derecha)

De este modo, y utilizando el clásico planteamiento de Carrie en sus columnas, no puedo evitar preguntarme si la serie no utiliza el cliché de la feminista de paja. Es cierto que no podemos tachar a la serie de seguir principios como el de Pitufina, pues las protagonistas principales son cuatro mujeres (no solo existe un personaje femenino entre muchos varones). Y los hombres que aparecen en la serie siempre dependen de la existencia de las mismas, como amigos, hijos o parejas.

Carrie Bradshaw

Carrie Bradshaw

Por otra parte, la serie tampoco pecaría de proyectar una mala representación femenina si le aplicásemos el Test de Bechdel: hay más de dos mujeres que tienen nombre, constantemente mantienen conversaciones a lo largo de la historia y, en muchas ocasiones los hombres no son la temática de las mismas. De hecho, el trabajo de las mismas es uno de sus principales temas de conversación. Y a pesar de que ‘Sexo en Nueva York’ no suspendería el test, la otra cara de la moneda es que un gran número de conversaciones versan sobre el interés romántico de Carrie y sus amigas en los hombres. Es cierto que el amor lésbico también está representado a lo largo de la serie, pues Samantha se enamora de una compañera de trabajo de Charlotte, María. Pero, como señalaba anteriormente, la mayor parte de la serie narra las diferentes relaciones de pareja que las protagonistas mantienen con diversos hombres. Mr. Big, Richard Wright, Steve Brady o Harry Goldenblatt son un buen ejemplo de ello. Entonces ¿es excesiva la representación masculina? ¿Son necesarios los hombres para que la serie se desarrolle? No podría contestar a la primera pregunta. Pero a la segunda sí: los hombres son necesarios para que la serie siga su curso, pues es una serie sobre las relaciones de pareja, valga la redundancia. Sin embargo, desde mi humilde punto de vista, es un factor que no implica una mala representación femenina. Y que el lesbianismo esté reflejado a lo largo de la serie es un punto a su favor: no todas las mujeres son heterosexuales.

Para terminar, vuelvo a remitirme al cliché de la feminista de paja: son mujeres fuertes, seguras e independientes. Pero al final siempre (o casi siempre) se sienten solas, vulnerables y dependen de un hombre para ser felices, ¿pecaría entonces ‘Sexo en Nueva York’ de proyectar una mala representación femenina?

Caricatura de ‘Sexo en Nueva York’

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