Ahogadas en el amor

Hace unos días, Ángel García publicaba un artículo en Género Neutro sobre el papel de la mujer en el cine fantástico juvenil. En este artículo quedaba patente que el cine destinado al público adolescente se está basando cada vez más en la literatura. Así que me detuve un momento en la sección juvenil de mi tienda de libros favorita para ver qué se cuece en sus estanterías.

Este género de literatura en cuestión ha experimentado un crecimiento inestimable en los últimos años. En parte, se debe a que los autores se han decidido a explotar un nicho de mercado como es el adolescente, el cual había quedado abandonado tras la última publicación de la saga de Harry Potter. Personalmente, me parece una gran idea. Leer supone ejercitar la mente y no hay nada más bonito que fomentar la imaginación.

Portada del segundo libro de Cazadores de Sombras, Ciudad de Ceniza.

Sin embargo, después me di cuenta de que dentro de la literatura juvenil de fantasía había una especie de corriente considerada “sólo para chicas”. Se trata de todas las novelas que tienen protagonistas femeninas, las cuales se encuentran en un mundo fantástico o sobrenatural. Es muy probable que sea un problema mío, pero este tipo de subgénero literario me provoca urticaria en el mejor de los casos.

Me parece una idea estupenda que haya cada vez más heroínas. La mayoría de los productos culturales tienen protagonistas masculinos, por lo que tener más chicas como personajes principales es bueno para la construcción de modelos a seguir. No es necesario que aclare que tampoco vale cualquier modelo (véase Bella Swan en Crepúsculo, como señalaba Cristina del Gallego en esta crítica), pero lo que sí quiero resaltar es la verdadera temática que trata esta literatura: el amor.

No me malinterpretéis, el amor es uno de los grandes temas de los productos culturales, algo que no es de extrañar si tenemos en cuenta que es una de las principales preocupaciones humanas. Sin embargo, la literatura fantástica juvenil (y, por ende, el cine) está abusando del tema, sobre todo en los productos dedicados al público femenino.

Annabeth Chase en Percy Jackson y el Ladrón del Rayo.

En Harry Potter hay amor. En la Trilogía de Bartimeo hay (de forma más reducida) amor. En El Nombre del Viento hay amor. Incluso en Percy Jackson y los Dioses del Olimpo hay amor. Ahora bien, el tema principal no es el amor. Los protagonistas son héroes que se enfrentan a muchas otras temáticas (como la muerte, o la venganza) que hilan el argumento, en el cual y como contenido extra, se incluye el amor.

En la literatura juvenil “para chicas” todo es al revés: el argumento es amor y el resto, complemento. Si cogemos Crepúsculo, por citar un fenómeno de masas, se nos narra una historia de “amor” (o algo que pretende serlo). Todo lo demás es complementario y hasta irrelevante. Para narrar la historia entre Bella y Edward no era necesario que él fuese vampiro; fue un añadido para conseguir de forma más facilona una “relación prohibida”. La característica de “lo vedado” es un elemento de que vende muy bien o si no, que se lo digan a Shakespeare.

Las protagonistas femeninas se ven con frecuencia envueltas en amoríos prohibidos o (peor) en triángulos amorosos. Tenemos ejemplos que intentan evitarlo (los que menos, como por ejemplo, Katniss Everdeen en Los Juegos del Hambre) y luego tenemos quienes no se esfuerzan en absoluto (como la saga de Hermosas Criaturas, la cual ya tiene adaptación cinematográfica).

Lo que yo me pregunto en verdad es si alguien se atrevería a narrar historias de heroínas que no caigan presas del amor o bien historias fantásticas en las que el imaginario no sea una mera excusa para narrar una historia de amor. Si quieres vender una historia de amor, preséntala como una historia de amor y no como una narración fantástica donde la aventura sobrenatural está en segundo plano.

A lo mejor es que estoy pidiendo demasiado. Sin embargo, luego veo a las protagonistas femeninas como Sansa Stark o Cersei Lannister de Canción de Hielo y Fuego y llego a la conclusión de que no es imposible. Es sólo improbable. Aceptamos los productos que nos venden y nos venden esos productos porque triunfan. Es la pescadilla que se muerde la cola.

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5 Respuestas a “Ahogadas en el amor

  1. Totalmente de acuerdo. Uno de los aspectos que sin duda NO me gustan de la trilogía de los Juegos del Hambre, es que yo a Katniss la veo como una especie de Amazona que sobrevive por sí misma, por su familia, por lo que importa. Así que su personaje pierde un poco cuando le meten toda la parafernalia amorosa. Mientras era un acto para sobrevivir estaba bien. Después ya parece Crepúsculo esto xD
    Me encantaría encontrarme literatura en la que, como dices, el amor no es la preocupación primera de la protagonista, sino algo más en su vida.

    • Es un poco ridículo el nivel que estamos alcanzando con la literatura juvenil. Creo que el mayor logro será cuando una protagonista fantástica no sólo no se vea enredada en tramas amorosas, sino que también consiga ganarse la empatía de los adolescentes en general y no sólo de las chicas.

      Pero, ¿ahora? Ahora nos estamos ahogando en lo que tú dices: triángulos amorosos por doquier porque es lo que vende.

  2. “Aceptamos los productos que nos venden y nos venden esos productos porque triunfan.”

    No se si se trata de una situación real de aceptación, en signos de conformismo o, más bien, hablamos de otro éxito de la tradición cultural que impera en la sociedad. Claramente Crepúsculo no engaña a nadie, no se presenta como una saga de fantasía (hablo desde el punto de vista cinematográfico, ya que no conozco los libros) sino como otra historia de amor que se intenta servir de los recursos de la fantasía para distinguirse. El público de Crepúsculo está interesado en la relación de amor, no en el trasfondo (inexistente) del mundo fantástico que presenta. Por ello creo que debe entenderse en ese marco.

    Mientras no se superen ciertas situaciones (lastras) culturales la literatura fantástica seguirá teniendo en un público mayoritariamente masculino a su principal valedor. Una vez superado eso (algo que quiero creer que está en proceso, aunque el camino será largo) encontraremos a un público femenino cuyos intereses se habrán ampliado y dónde tendrá cabida la fantasía entre otros géneros. Quizá en este sentido ayudaría también que la industria arriesgase presentando más referentes femeninos capaces de enganchar a la juventud, aunque creo que es un esfuerzo que no van a realizar mientras no sea traducible en un claro beneficio económico.

    Para terminar, en primer lugar invitar a la autora del post a realizar una futura entrada sobre los personajes femeninos de Canción de Hielo y Fuego, que son realmente interesantes; y en segundo término, citar las palabras que encontré en las primeras páginas de un libro al que se hace referencia en la entrada. Se trata de una dedicatoria:

    “A mi madre, que me enseño a amar los libros y me abrió las puertas de Narnia, Pern y la Tierra Media. Y a mi padre, que me enseñó que si tenía que hacer algo, debía tomarme mi tiempo y hacerlo bien.”

    • Jorge, muchas gracias por tu comentario. Es bueno encontrar más amantes del género fantástico que aboguen por la calidad del mismo. La fantasía lamentablemente está siendo muy maltratada por la mayor parte de los productos culturales en la actualidad, algo que deberíamos intentar cambiar.

      Te doy toda la razón con respecto a Crepúsculo. Se trata de una saga de amor que, para distinguirse, utiliza la fantasía, y como ella, existen muchos otros ejemplos. Considero que no se está haciendo ningún favor ni al género fantástico, ni a la literatura/cinematografía juvenil, y mucho menos a las niñas a las que se bombardea con este tipo de productos.

      En cuanto al público femenino de la literatura fantástica, no es que no exista, es que no tiene visibilidad. Es cierto que se trata de un círculo continuo: el autor no aboga por los personajes femeninos, las mujeres no se ven identificadas, el público femenino continúa siendo marginal. Sin embargo, un autor siempre debe abogar porque sus personajes femeninos estén tan bien construidos como sus masculinos. Y aquí entra en juego, como bien citas, los personajes de Canción de Hielo y Fuego.

      Lamentablemente, no podemos centrarnos en los personajes de la saga de Martin más allá de la serie debido a la temática del blog, pero me parece un tema muy interesante ahondar en sus personajes femeninos.

  3. Sólo matizar una cosa, no digo que no exista, digo que es minoritario; aunque espero y deseo que aumente porque eso supondrá (además de una superación de las herencias culturales) un mayor mercado y con ello una mayor dedicación por parte de la industria (aunque como en todo, esto tenga su parte negativa).

    Igualmente te animo a que a través de la serie te acerques a ellos, puede ser una buena primera aproximación.

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