TROPES #4: La feminista de paja

Probablemente usted, querido lector, se preguntará qué es aquello de ‘feminista de paja’. Pues bien, no empecemos la casa por el tejado, para explicarlo hay que comenzar señalando que es un ‘trope’, es decir, un estereotipo o convención que se ha creado en el mundo audiovisual.

Su nombre es bastante ilustrativo, por tanto, bien podría ofrecer una pista de su significado. Basta con recordar la expresión ‘hombre de paja’ (pelele, cabeza de turco…) o adentrarnos en la historia a relativo corto plazo de Estados Unidos, recordando los ‘votos de paja’ de la revista ‘Literary Digest’, votos a modo de encuesta electoral que enviaban los lectores a través de unos cupones. Con ellos, posteriormente, la revista hacía sus predicciones de las elecciones… hasta que se equivocaron y el prestigio de la publicación cayó en picado. Por tanto, la expresión ‘de paja’ podría relacionarse con lo falso, incierto e irreal.

Precisamente falsas, inciertas e irreales son las ‘feministas de paja’. Pues no son feministas al uso, es más, probablemente (depende del film) ni siquiera son mujeres feministas (el feminismo defiende la igualdad entre sexos, no la superioridad de la mujer). Sin embargo, sí que lo parecen en algunas ocasiones, ya que, como bien dice el refrán “no es oro todo lo que reluce”.

De modo, ¿qué podría esconderse tras el rol de una falsa feminista, que en ocasiones lo parece y en realidad no lo es? Blanco y en botella señores (y señoras): una crítica. Construir ‘feministas de paja’ es una forma fácil de ridiculizar a las mujeres y al feminismo. Tachándolas de taradas y parodiándolas, convirtiéndolas en féminas que supuestamente odian al sexo masculino, por eso son lesbianas y sus ideas son radicales: “todos los hombres son malos y habría que castrarlos químicamente”. En definitiva, la ‘feminista de paja’ es una cabeza de turco con lagunas incoherentes en su discurso que permiten atacar la ideología feminista en general. Un blanco fácil, sin más.

LISBETH SALANDER, ¿FEMINISTA DE PAJA?

Basta ya de tanta teoría y de explicar el concepto que nos ocupa de forma abstracta. Un buen ejemplo vale más que mil palabras. Y, a mi parecer, corríjanme si me equivoco, Lisbeth Salander, la protagonista de la saga cinematográfica ‘Millenium’, cumple casi todos los requisitos de una ‘feminista de paja’ de manual. [Y he de recalcar lo de saga cinematográfica pues, en mi humilde opinión, la Lisbeth Salander que refleja Stieg Larsson en sus libros es bien distinta a la encarnada por la actriz sueca Noomi Rapace. Pero ya saben, la literatura depende mucho de nuestra imaginación… y a lo mejor son puros castillos en el aire de la que escribe]

A Salander no le gustan las personas por regla general. Y al sexo opuesto no le tiene, ni mucho menos, especial estima. Claro, siempre hay excepciones, el periodista Mikael Blomkvist (Michael Nyqvist) no le cae tan mal, por ejemplo. [Aunque permítanme de nuevo introducir mi opinión: Salander no odia a los hombres en general sino a los maltratadores]  

De hecho, es capaz de cometer atrocidades para vengarse de ellos, como marcar a un hombre de por vida tatuándolo con una cruda definición de sí mismo o amenazarlo con ahorcarlo y quedarse tan tranquila. Aunque motivos no le faltan, se toma la justicia por su mano (ideas radicales: “ojo por ojo, diente por diente”).

Sin más, como se observa, la protagonista de ‘Millennium’ cumple todos los requisitos: es lesbiana, odia a los hombres y se toma la justicia por su mano en cuanto a ellos se refiere. Si no se profundiza en su personaje es un blanco fácil y se puede tachar de tarada o de desequilibrada mental en un primer acercamiento a su historia.

LISBETH2

Paradójicamente, he de subrayar que sospecho que la intención del escritor de la saga y del director de la cinta no era en ningún caso convertir a Lisbeth Salander en una ‘feminista de paja’ y mucho menos parodiar al feminismo. Tampoco buscar la risa fácil. De hecho, Lisbeth Salander tiene otra cara: la de la inteligencia extrema. A pesar de estar incapacitada legalmente y depender de un abogado – tutor, no es un personaje dependiente, ni mucho menos: ella misma soluciona sus problemas y los de los demás si es preciso. Tiene un manejo brutal de la informática y es capaz de resolver complejas investigaciones. También de cambiar su estética cuando la situación lo requiere.

A pesar de los pesares y de la intención de sus creadores, Salander cumple muchos de los requisitos del ‘trope’.  Además es la viva representación de lo que no es habitual. De lo extraño, de la raro. Y no tanto por su físico, (los tatuajes, piercings y la estética siniestra están a la orden del día) como por su personalidad: la de una persona incapacitada legalmente para realizar ciertas gestiones, retraída, tímida, introvertida y con escasa vida social: la frase “solo tú me haces regalos” dirigida a su compañera sexual lo demuestra. De modo que, ¿esta representación de Salander no podría asociarse con que el feminismo es algo extraño, y las mujeres feministas un bicho raro?

Bibliografía:

WiseGEEK. What is a Straw Feminist? [en línea]. Disponible en: www.wisegeek.com/what-is-a-straw-feminist.htm

LARSSON, Stieg. Millennium 1: Los hombres que no amaban a las mujeres, 2008. Editorial Destino. ISBN 9788423340446

ALFREDSON, Daniel. Millennium 2: La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, 2009. (película)

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5 Respuestas a “TROPES #4: La feminista de paja

    • Probablemente tengas razón, pero me he basado en la película sobre todo, quizá de ahí el error. Reconozco que sí que he leído el libro pero no recordaba ese detalle. ¡Perdón por el error! Un abrazo

  1. Pingback: HARD CANDY | CINEFAGIA DE SOCIEDADES·

  2. Pues no, no creo que Lisbeth sea una “feminista de paja”, su odio hacia los hombres viene de una infancia bastante traumática y varias complicaciones psicológicas, y como dice el comentario de arriba no es lesbiana. Muy buena página, me ha encantado la idea de los “tropes”, voy a recomendar estas entradas en mi blog. ¡Saludos!

  3. “que le gustan ambos sexos físicamente”, ¿qué es? Una vez más, se ve claramente que la homosexualidad, heterosexualidad, bisexualidad no son más que construcciones sociales. En este caso se interpreta que que le gusten físicamente no es homosexualidad, ¿por qué? ¿por qué lo dicta quién? ¿tiene que haber enamoramiento para ser lesbiana? ¿por qué?

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