Los cortos más vistos del Notodofilmfest. O cómo todo gira en torno al sexo, los celos, el egoísmo y el romanticismo patriarcal

Por Tania Bueno

Cuernos, mamadas, operaciones de tetas, bukkakes… Estos son los argumentos de los cortos más vistos en un festival en el que la creatividad y la innovación en los argumentos brillan por su ausencia. ¿Quién quiere ser crítico con los estereotipos machistas pudiendo hablar de mamadas y tetas?

En los cortos más vistos del Notodofilmfest tanto como hombres como mujeres tienen una representación estereotipada y machista. Aunque, por supuesto, la mayoría de las historias están protagonizados por ellos y cuando salen mujeres… hablan de hombres.

Y si al menos la finalidad fuera de denuncia… Pero no. El objetivo es guiñarle el ojo al espectador y que se vea representado por estas historias estereotipadas que se cuentan: celos, despecho, sexo soez, egoísmo y un romanticismo impositivo y anulador de la personalidad. Genial.

Se puede entender que para contar historias cortas se tire de situaciones conocidas y lugares comunes, de personajes narrados a brocha gorda y estereotipos de cajón. Pero cuando se quiere contar algo más justamente ese “algo más” es lo que cuenta y aquí es un “más de lo mismo”.

Los más vistos

Este es un repaso por los cortos más vistos y más votados.

1. Push up de David Galán Galindo

Cartel de Push Up

Cartel de Push Up

Tragicomedia sobre el horror de descubrir que tu novia se operó las tetas. ¡Para reducir de la 120 a la 80! Poco hay más que decir excepto destacar la siguiente analogía: “Una mujer no tiene derecho a operarse para reducirse el pecho porque es como si Leonardo Da Vinci se hubiera operado las muñecas porque le dolían y luego no hubiera podido pintar la Gioconda”. Perfecto. Lo mismo es.

2. Bukkake de Edu Lavandería

Cartel de Bukkake

Cartel de Bukkake

Habría que explicarle lo que es un bukkake al director de este corto porque no sé si lo sabe. En cualquier caso, la historia va de cómo contarle a su novia que quiere hacer uno. “Anda, cari, hagamos un bukkake”. “¿Sabes lo que decía Heráclito, cari? El grumo es la vida. Hagamos un bukkake”. “El otro día te salió riquísima la crema de espinacas. ¿Hacemos un bukkake?”. Y así sucesivamente. Luego aparece “cari” y se bebe un vaso de leche y le cae por los labios y a bukkake-man le da asco. ¿Es esta la historia que quiere contar? Pues sí.

3. Pipas de Manuela Moreno

Cartel de Pipas

Cartel de Pipas

Este corto hace gracia. Ellas están muy acertadas en sus papeles de chonis y, por fin, tenemos una historia de chicas contada por una mujer. Pero la trama se reduce a “mi novio me la pega”. Ya, no se puede pedir peras al olmo porque estamos en un corto de ficción que pretende hacer reír. Vale, pues eso de los cuernos, la infidelidad, el pegarla… aburre. Las dos están de acuerdo en que el novio le engaña y no se cuestiona nada que vaya más allá del amor heterosexual y patriarcal. Pero sí, es pedirle peras al olmo.

4. Hay dos clases de personas de Eva Moreno y Juanca Vellido

Cartel de Hay dos clases de personas

Cartel de Hay dos clases de personas

Historia de amor chica – chico en el que el enamoramiento se basa en esas dos clases de personas que hay: las que les gusta ducharse o bañarse; las que les gusta el café en taza o en vaso; los que sueñan en blanco y negro y en color. Y por supuesto, ellos dos son el mismo tipo de persona. Por suerte, ella (Manuela Vellés) se harta de que él (Miguel Ángel Muñoz, también conocido como MAM) lo categorice todo y se marcha. ¡Bieeen! Pero claro, el happy end (spoiler) se resume en ella que deja de empujar su maleta tipo trolley al oírle decir: “Hay dos clases de personas. ¡Estás tú y está el resto del mundo””. Al menos no se da la vuelta y corre hacia él, así que puede ser que en realidad se vaya en busca de un amor quizá menos romántico pero bastante más libre.

5. J. Kramer de Ernesto Sevilla

Cartel de J. Kramer

Cartel de J. Kramer

Aquí el famoso Ernesto Sevilla, que tiene unas ganas locas de contar esta historia tan divertida de “chico conoce chica”. Para que el estereotipo se rejuvenezca y tenga actualidad complétese por “chico conoce chica en el Nasti a las 8 de la mañana y la lleva a desayunar para demostrarle que no es el imbécil que ella intuye que es dentro del club”. Y claro, lo consigue en una secuencia de planos sin diálogo en la que él demuestra que sabe escuchar. Cuando la acompaña al portal (aviso: spoiler de nuevo) a la chica la amenazan con un cuchillo. Cuando J. Kramer, interpretado por Ernesto Sevilla, oye el “¡Dame todo lo que tengas o rajo a la zorra esta!” sale por patas y abandona a la chica dándose una carrera a lo Trainspotting por las calles de Madrid.

6. Kiss me de Aitor Elorriaga

Cartel de Kiss Me

Cartel de Kiss Me

Terminamos con un tema muy importante en nuestras vidas: la lefa. Chica hace mamada a chico y le dice que si la quiere de verdad, le debe dar un beso en la boca con la corrida dentro. Él intenta convencerla de que la quiere y que para demostrárselo la llevará a cenar a un sitio que no sea un kebab. Al final ella consigue no sólo un beso sino un morreo al prometerle sexo anal. Pues nada. Una radiografía más de que los hombres son todos unos salidos: un tema cansino y simplón.

7. Prescindibles de Joan Álvarez Lladós

Cartel de Prescindibles

Cartel de Prescindibles

Por el título y la sinopsis se podría esperar una crítica ácida a los despidos corporativos despiadados. Pero (y aquí el spoiler es inevitable) que el castigo final sea que el “despedidor” sea sorprendido por su mujer e hijos en una (falsa) situación de sexo sadomaso es una decepción. ¿De verdad lo peor puede ser que a una persona le guste el sexo sadomaso y que su familia lo sepa? ¿Es esa la pena que debe cumplir? Sería mucho más interesante ver qué opina la mujer que ha escogido a ese hombre como pareja. O plantear una venganza que no tuviera que ver con un ataque a la libertad sexual. ¿Y por qué la empleada vengadora tiene que hacerse pasar por prostituta?

Hay más cortos entre los más vistos, pero después de este atracón de situaciones manidas y estereotipadas el empacho es obvio y no hay ganas de más. ¿O habéis visto alguno que sea crítico y se atreva a cuestionar estos roles?

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